El Día de la Coherencia

Aprovechando la coyuntura que nos ocupa en esta fecha tan señalada (el día de la mujer), y permitidme la ironía sin tildarme de algún "ista", ha surgido la brillante y urgente idea de cambiar el tradicional nombre de "el Congreso de los Diputados por, simplemente, "Congreso", en un acto de deferencia -que no diferencia- unisex. Cuando decían que venían tiempos de cambio y regeneración política, no pensé que se referían a temas tan relevantes.

Esta guerra de la a y la o a mí me desconcierta. Y no solo porque ahora, más en mi deber como periodista, tengo que estar pensando si determinada profesión es más correcta en femenino o en masculino -que también-, sino porque la injusticia histórica en contra de una mujer por serlo; de una u otra raza por su lugar de origen o de una clase social por lo que se tiene y lo que se deja de tener... no se borra arrancándole páginas a la RAE o cincelando fachadas emblemáticas. Y me acojo a la metáfora de fachada para retornar una vez más a la cuestión de fondo. Y es que existen personas (una palabra mucho más abarcadora que acaba en "a", como veis) a las que se les llena la boca para decir, con énfasis y pulcritud gramatical, tonta, fea, gorda, zorra, puta y sus variedades -y aquí no hay distinción de género-. 

Y yo no me posiciono en contra de la enunciación, de la reivindicación o de la transformación dialéctica, cada uno que haga lo que quiera, pero me decanto más por la coherencia del ejemplo que abra paso al cambio silencioso, coherente y profundo (en aquellos casos, de él o de ella, en los que reine la ignorancia, la injusticia, la estupidez o la falta de escrúpulos). Si a un periodisto le pagan más que a mí, espero que sea porque trabaja más, tenga más talento, produzca más beneficios, tenga mejores ideas o corra más riesgos en cuanto a su integridad física y mental. Tengo la rara costumbre de no comparar, de preocuparme por mi propia evolución en virtud de las circunstancias y de no celebrar los días señalados cuando toca.

Y es que, perdonad pero, no somos iguales. Hay muchas cosas que nos diferencian a un hombre y a una mujer (lo que no justifica que el reconocimiento o el amor hacia uno u otro varíe en ningún caso). Es bastante mediocre comparar, inútil batalla de a ver quién gana, como si la vida  y la naturaleza, a estas alturas, fueran gilipollas -con perdón- y nosotros los listos. Desde aquellos tiempos prehistóricos, donde se vivía en comunidad y cada elemento familiar tenía su rol, distinto y aceptado, pero igualmente productivos para el bien común, se ha heredado un modo de vida. Unos comportamientos más o menos perturbados, en función de la educación, de las creencias, de la coherencia de cada sexo o de una -mayor o menor-consciencia humana sobre lo que realmente importa.

Así que, por esta razón, yo quiero promover el Día de la Coherencia. Un día importante para todos los días y en el que cierre el Corte Inglés. Nada de lo que viene a este mundo debería de ser cuestionado en cuanto a necesaria relevancia. Lo malo y lo bueno encierra otra esencia que disuelve el dualismo en aquello que nos resulta más útil saber. Todos los hombres de este planeta no necesitan que se les recuerde el valor de las mujeres, ni en sus distinciones ni en el trasfondo de su ser que es lo que a todos nos une. Muchos hombres no necesitan recordar que a una mujer ni se la pega ni se la mata. Muchos hombres no necesitan que se les recuerde el precio del trabajo valioso que haya llevado a cabo su empleada o empleado. Otros muchos hombres necesitan mirarse y caer en la cuenta de que están equivocados y absorbidos por su mediocridad, cuando creen que el aspecto, por sí solo, puede determinar algo, pero me temo que muchas mujeres también. Mujeres que hieren a un hombre o a otra mujer, con la misma impunidad que tiene la ley hacia conductas penosas (pero eso ya es entrar en otra cuestión). Al igual que muchas mujeres tampoco necesitamos sentirnos especialmente reconocidas ni distinguidas, puesto que la consustancialidad, por simple hecho de existir, se presupone.

En fin, por todo esto a mi me gustaría que hubiese un gran día contra los prejuicios, contra los juicios injustos, contra la falta de integridad o de coherencia, contra el déficit de consciencia, la doble moral y las luchas innecesarias por poner el acento en lo que se tiene o no se tiene, y en lo que ya se es: SERES HUMANOS (¿y humanas?).

Feliz martes, que por suerte se escribe con e.

 

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Linnea Udell (sábado, 04 febrero 2017 17:53)


    Hello! I know this is kinda off topic but I was wondering if you knew where I could get a captcha plugin for my comment form? I'm using the same blog platform as yours and I'm having trouble finding one? Thanks a lot!