Delitos de amor

No, no es lo -ñoño- que parece. Todo empieza por argumentar - si me dejáis- que los delitos no son aquellos cometidos por las malas personas, sino una respuesta -contraria a la ética- que se esconde detrás de una emoción y que va intrincada a una actuación consecuente a ella. No existen los malos per se, salvo en el cajón de odio que también almacenan los buenos (y los telediarios), ante la propia percepción de crueldad ajena (otra emoción esta opuesta estratégicamente, pero colocada en un lugar interno donde los extremos se tocan). Yo lo sé, la mayoría no vais a estar de acuerdo conmigo, pero no es necesario, te invito a leer otro punto de vista diferente y más sosegado. Un punto lejano y escéptico que reza: la violencia solo se combate con amor.

Se me ha ocurrido este post al enterarme de que ya existe un nuevo agravante de actual aplicación, en asuntos penales, denominado "delito de odio". Es algo así como sumarle al hecho delictivo el peso del sentimiento enquistado, que por factores ideológicos o educacionales, principalmente, llevan al ser humano a perpetrar sus más violentos impulsos.

En este sentido,  tanto con el amor como con el rencor se ha traficado. Hechos inaceptables, desde el punto de vista que se le quiera dar, o uniones matrimoniales, a veces, subyacen bajo la misma firma de deslealtad al amor innato, que es vulnerable pero perfecto, aunque potencialmente maleable con el paso del tiempo. La lealtad hacia uno mismo no es un mérito que te concedan o un logro, ni tampoco algo que debas buscar en los demás o en la sobrevalorada suerte de las vueltas que da la vida... simplemente, está en donde siempre estuvo. Busca en tu alma desnuda de experiencias y de opiniones sobre lo impuesto por inercias de todo tipo, ya sean sociales, culturales, ideológicas, familiares, coyunturales... Busca el amor en el odio y perdónate por sentir la misma ira del que condenas.

Hay una persona muy valiosa que me inspira amor, David Testal, y hace poco me dijo algo, en el momento idóneo, como siempre, que me gustaría compartir con quien ahora me lea: "Un artista y un terrorista pueden tener pensamientos similares. La diferencia está en lo que deciden hacer con ellos." ¿Una obra de arte o una masacre? El camino del héroe no pasa únicamente por la rectitud de lo que decidimos hacer con nuestros pensamientos, cuya causa puede no ser noble, sino más bien por la decisión alquímica de convertir el odio en el amor que traemos de serie, hacia la humanidad pero, principalmente, hacia uno mismo. Y es que solo brillando puedes recordar al de al lado que él también es capaz.  Precisamente en este sentido, tengo el orgullo de dar la mejor de las NOTICIAS: existen héroes resplandecientes brindando ejemplos, además de gente buena.

 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Juan Carlos (viernes, 11 marzo 2016 00:56)

    Estoy totalmente de acuerdo con esta argumentación y hay una frase que dijo una persona muy querida para mí (Maximiliano Kolbe), periodista y gran comunicador en los años de la Segunda Guerra Mundial, en la que murió en Auschwitz y que dijo algo muy parecido y que me ha marcado profundamente: "El odio no es fuerza creadora, sólo el amor crea". Con esta frase uno entiende cómo pudo morir como murió. Gracias Estefanía.

  • #2

    Estefanía (viernes, 11 marzo 2016 05:24)

    Me conmueve tu comentario, gracias a ti por ello. ¡Un abrazo!