Amo(R)k

Amok, hoy he aprendido que se trata de aquello que se desata en un día de furia, determinando, lamentablemente, la tragedia.

Y la existencia me ha enseñado que los otros 364 favorecen ¿exactamente... qué?

Nos enseñan a ser duros, a ser competitivos, a ser resolutivos… desde el colegio. Claro que también a ser el eslabón perfecto de una máquina "del bienestar" que, aun siendo potencialmente peligrosa, nos saturan con ella hasta la depravación. Medios de comunicación, medios  de interés, medios de consumo… que reflejan todos ellos la no eficacia de un sistema que hace tiempo se ha roto; que nos machaca, pretende destruir-nos, y que, para más señas, coloca al frente -de las endebles fichas de dominó- a los anti-héroes (entendiendo por heroicidad, en este caso, la capacidad de creer en lo bello cuando la destrucción también está pensada para ti, insignificante ser humano…).

Y al héroe le toca, claro que le ha tocado y hundido, como al resto. Pero seguirá trabajando, en reserva si es preciso, los 364 días, por las fechas de furia y por la gente brillante que, cada vez con más frecuencia, no se atreve a serlo –como el cuento de la luciérnaga y la serpiente-).

Y hablar de Amok es preceptivo, pero hablar de Amor es “ideal”… Seamos comprensivos, señoras y señores, con que lo falso no es lo inventado por el hombre dormido, sino, curiosamente, lo que está a nuestro alcance desde siempre y lo que ha hecho de manera simple, y naturalmente, que estemos aquí (aun en estado de demencia degenerativa).

Una decisión nos separa del acierto, igual que una letra nos aleja del amor. Porque, sí, hay personas que en un día de furia matan y otras hacen encaje de bolillos (o escribimos), simplificando un poco. Es una parte indiscutible de la realidad. Pero... ¿Por qué no se reinventa? ¿Por qué nos enseñan a odiar la vida y no a amarla? (sí de nuevo, en efecto, son preguntas retóricas cuya respuesta tod@s sabemos sobradamente).

Seguimos sin enseñar ni formar en lo importante, sin la prevención positiva, sin la desprogramación de programas que, si no sirvieron hace 60 años, mucho menos sirven ahora, gran era de la información y del conocimiento negativo y absurdo (en demasiados casos que por fortuna no serán concluyentes).

Y luego hay que combatir a los malos que Aquellos crean (moldean) a imagen y semejanza… para terminar con ¿qué? ¿qué porcentaje de muertos en vida hay por cada asesinato efectivo si echamos cuentas? Si parece que lo único que nos toca es ver como hoy la enseñanza es bulling; el empleo insatisfacción; la inocencia interrumpida; el amor violencia; el liderazgo peligroso y el poder horror para quienes son privados del suyo. 

Hoy he tenido un día de furia que abrazo, porque aprendí, o aprendo cada día, a vivir coherentemente -sin el rebaño-, incluso en aquellos maravillosos años, cuando la vida me parecía una puta mierda. Es un hecho, a la mayoría de las personas que me encuentro por la calle o por casa la vida les sigue pareciendo esa misma puta mierda con los matices que se quiera… y el que se atreve a opinar lo contrario -germen del cambio-, con esperanza, es un iluso y un tarado.

Yo me cuestiono si es mejor no darse la vuelta. Si es óptimo aceptar impasibles las opciones menos buenas, aunque estas impliquen y sigan alimentando la pura inhumanidad para la que empezamos a estar preparados y alarmantemente acostumbrados.

 

Y hablando de sistemas (en minúscula) que asesinan de otra forma encubierta, más normalizada y menos penal, confundiéndose con los "malos"... ¡enhorabuena! Trump ha llegado a la presidencia de EEUU. Hoy es un gran día y una gran oportunidad para darse cuenta, a base de hostias ¿morales? (por resumir muchísimo), de lo que NO queremos más.