¿Es el Islam la única religión que no habla de paz?

Voy a manifestar lo que viene siendo una humilde opinión, (como siempre) aludo al tema –NO a nadie- y lo recalco porque no pretendo conflicto ni en este caso ni en los anteriores ni en los sucesivos. Vaya por delante mi agradecimiento por la comprensión.

 

El hecho de autoproclamarse “moderado” no es consecuencia directa ni de serlo ni de parecerlo; así como los protagonistas del vídeo no son una muestra representativa de una realidad tan INTERPRETADA –y sesgada- por buena parte -de la traducción sagrada proviniente- del mundo occidental o islamista radical en relación a esta religión (que no es la mía, porque no es un brazo ni un pantalón, solo una idea sentida sobre algo, y porque además hay tantas -y tan pocas- como seres humanos convencidos de lo que se cuentan -o les cuentan- en el mejor de los casos). Y si te sirve, adelante con el respeto, mientras "sirvas" con lo mismo a los demás.

 

Considero que la religión musulmana –sin politizar o monetizar- no está siendo bien entendida, más bien desvirtuada, y se habla de religión cuando quiere decirse y conseguirse otra cosa distinta por ciertos sectores (no es novedad ni casualidad que estos intereses se antepongan siempre a la compasión por el semejante, más allá de la banalidad que les resulta a estos el tema cultural y divino en el que se respaldan).

 

Ser moderado NO es un medio, sino más bien una forma discreta de vivir la normalidad (que yo he conocido de primera mano en muchos credos diferentes en molde -también árabes-, pero en esencia iguales); es un acto reflejo frente a quienes consideraron lo injusto como tal, y sufrieron esto mismo a manos del odio colectivo y reaccionario de la no reflexión ante el dolor, una reacción inflingida por personas, no por la religión o la cultura correcta... NO es un recurso discursivo para fanáticos que pretenden sus ideas como pandémicas hazañas sociales. Por ello tampoco lo es, si me apuras, esta fuente audiovisual del final del  post.

 

Sé que existe el terror que impacta sobre el malo y el bueno. Pero no es de marca, no hay nombres comunes. En este sentido, un ejemplo cualquiera de descontextualización podría ser lo que sigue: existe  el terrorismo, que yo también conozco –más o menos fielmente- gracias a los medios, aunque alguien ligado a cualquier profesión de defensa civil o una víctima lo viva directamente en términos de su propia experiencia. Es obvio que mi relación con el terrorismo tiene que ser más distante respecto a la suya, y que clara y honestamente sé mucho menos de esta realidad. Pero no es menos cierto que el hecho, la situación, la verdad... por distintas que sean ambas perspectivas en intensidad, será -esencialmente- la misma para ambos (por encima de los grados de vehemencia justificados -o no- en sendas posturas).

 

Y es justo ahí, en el reducto del conocimiento objetivo entre ambas posiciones, adonde habrá que acercarse (si llegar ya es demasiado).  El peligro es la certeza de necesitar subrayar opiniones ignorantes, frente a un público inflamable, lo suficientemente colectivas y con insólita rotundidad. Para todo, el peligro es la ignorancia que se ignora. Yo reconozco la mía.

 

De este modo, muchos fanáticos de sus ideas temerarias han podido hacer propaganda de “sus” fines presumiblemente necesarios para la humanidad a lo largo de la historia e, incluso, llegar a creérselos; algo así como trazas de lo que -irónicamente- sería un sujeto: adecuado, correcto, óptimo, superior y avanzado para una (manchada así por su propia creencia contaminada y contaminadora) sociedad cualquiera .  

 

Siento resultar demasiado moderada o desapasionada en mi convicción, pero nos faltan datos para hablar de “todo el mundo” sin impunidad, nos sobra ignorancia no sabida. Asimismo, si se quieren encontrar elementos que secunden ambas posiciones contrapuestas, de igual manera, se van a encontrar: