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Tal vez estúpida

He pedido un deseo, al dios particular de otros de mente preclara, con el fin de obtener ayuda para comprender la evolución humana. Dice la RAE que la estupidez radica en la torpeza notable para comprender las cosas.

 

Tal vez estúpida, por aceptar el rencor que siento ante la inconmensurable conducta ética de quienes se erigen conocedores de lo que es debido. Como esa máxima que, en algún paradójico y lejano lugar que nadie conoce, asignó por encima del bien y del mal la superioridad del hombre, en su diversidad como especie, sobre los otros seres que lo rodeaban. Con tan ínfimo ejemplo de integridad.

 

Tal vez estúpida, por desear colmillos y garras (que no nos permitió desarrollar la necesidad) para sentirme en coherencia con quienes se alimentan, a placer, de cadáveres comercializados por industrias de tortura, apelando, eso sí, a la “ley natural” (del hedonismo, supongo). Y en esta torpeza -que agradezco-  imagino a una leona, hambrienta, suplicando obtener el “intelecto admirable” de quienes dejaron de poner el foco en su gran ignorancia cargada de razones. Que sí, que está muy rico y es respetable quienes decidan, cada día, seguir esa inercia en la que fuimos educados. Al menos, reconozcamos y miremos la realidad a la que sometemos a los animales en cada decisión de consumo, nos produzcan mayor o menor ternura, sin cuestionamientos ni atisbos de sensibilidad, sin pararnos a contemplar su dolor vital durante demasiado tiempo ya. Al menos, dejemos de lado la hipocresía de justificar que algunos pasillos del Mercadona tienen algo que ver con "leyes naturales". No es malo cambiar, ni es bueno etiquetarse en un movimiento ni en el contrario... es una cuestión de conciencia (o tal vez de estúpidos como yo) y de sintonía con la belleza perfecta de una vida que nos abraza, todo el rato, mientras la aplastamos de una forma tan despreciable .

 

Tal vez estúpida, por respetar lo que no veo claro en relación a los que lo tienen todo peligrosamente claro… Por dar la victoria al sentir del sentido común, frente a cualquier Concepto férreo de aquellos que no sienten, comúnmente, absolutamente nada. Por no dedicar afrentas ni juicios desmedidos sobre aquello que naturalmente rechazo con tanta convicción.

 

Por considerar que la cultura basada en el regodeo del maltrato animal no es la cultura que envidio o ambiciono, dios mío.

Por suponer que, de los cuatro tipos de menstruación avícola que nos comemos, la opción menos mala debe ser aquella que concede a la gallina el privilegio de tener una fútil vida digna, hasta que deje, tempranamente, de ser útil para la producción en masa (el macho, en esta historia, no corrió la suerte - si fuese cuestión de suerte la Libertad- de la igualdad que las personas ansiamos y defendemos tan visceralmente.
P
or compadecerme de animales pensantes, cobijados en lo que los ampara, que despedazan, o fríen en vida, o matan a golpes a otras criaturas que no lo harían en su lugar… que ya no nos dan B12 -que les inyectan-, fundamento de nuestra supervivencia, porque tampoco los dejamos ejercitar el temible y antinatural acto de pastar con serenidad.

Por cuestionarme, en términos de valía, la diferencia entre tener cuatro patas o dos piernas (más allá del pernicioso y presumible discernimiento -distorsionado- de los sapiens al cuadrado).

Por indignarme, no sin cierta lástima, gracias a quienes no entienden el amor exacerbado hacia un fiel animal y compañero o por quienes juzgan con mofa la consecuente -y evidente- dosis de desgarro ante la pérdida, más temprana que tardía, para los que deberían ser eternos.

ETC....................

Desde mi punto de vista, estúpido - claro-, ni profesionales de ámbitos loables; ni eruditos empáticos omniconocedores de la Verdad; ni hostias. Como alguien decía, cuánto más fácil es querer a un animal que a un hombre (o mujer).

 

Tal vez estúpida, por compasiva. Por comprender el sufrimiento ajeno - el mismo que cualquiera en su crecimiento ha experimentado en alguna de sus formas-, entendiendo la naturaleza de lo insano al mismo tiempo que entiendo la sana naturaleza de lo humano.

 

Tal vez estúpida, por rechazar un supuesto derecho legitimado en la costumbre, que nos da el derecho -orgullosos- de decidir un rango entre especies, imponiendo -impasibles- el sufrimiento más cruel a los que todavía sienten mejor que nosotros.

 

Tal vez estúpida, sí. Quizás.

 

Tal vez estúpida, por diferente o por repetitiva. Por de-formada. Por informada en la alternativa, por no nutrirme de lo popular-mente demente. Por ser humana. Por aprender -de la experiencia- que el dogma animal se basa en el salvaje amor menos destilado que hayamos conocido nunca, del que no se habla suficiente ni en la academia ni en los medios. El que buscamos, mediante la compulsión inarmónica, mientras se intenta llenar el vacío, tan imperecedero, de la mercancía que creamos, compramos y nos comemos.

 

 

Tal vez sí, en función de la manada, me declaro feliz y animalmente estúpida.

Un vídeo escogido al azar sobre lo que entra, socialmente, dentro de la conducta recta de lo humano

¡¡¡QUÉ APROVECHE!!!